ANEURISMA; UNA MUERTE SILENCIOSA

13 septiembre, 2019
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La aneurisma es una enfermedad silenciosa que solo se hace visible si hay síntomas como mareo o dolores de cabeza cuando el globo de sangre tiene un tamaño considerable o bien, este llega a reventarse y causa la muerte de la persona, como sucedió en el caso de la niña Fernanda Sarabia Zamora. Faustino Aguilar Arocha dijo: “la mejor forma de detectarla es haciéndose exámenes periódicos”.

Las autoridades descartaron que la menor falleciera por un golpe en la cabeza, la necropsia dio a conocer que Fernanda presentó aneurisma cerebral, es cuando se produce mayor flujo arterial en el cerebro debido a una falla en la estructura de la arteria, se forma un globo de sangre o como se llama comúnmente, una hernia.
Habitualmente , 3 de cada 4 personas que padecen de esta afección y no reciben el tratamiento conveniente a tiempo, mueren dentro de las primeras 12 horas , tienen una recuperación muy precaria , o sufren discapacidades severas permanentes .

El doctor Faustino Aguilar Arocha, mencionó que un aneurisma se puede presentar tanto en niños o adultos ya que es una enfermedad congénita, es un ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria debido a debilidad en la pared del vaso sanguíneo. Algunos de los síntomas son: mareos, vómitos, debilidad y dolor de cabeza.

“Una de las partes donde tenemos circulación con mucho flujo arterial como venosa es el cerebro, una de las formas de atender esto y que está en boga es con los radiólogos intervencionistas que entran con catéteres muy finos a las arterias del cuello o ingle y localizan el lugar exacto para hacer una hembolización donde se pone un líquido para taparlo, otra forma es mediante una craneotomía”, dijo.

Las enfermedades cerebrovasculares configuran uno de los problemas de mayor gravedad en materia de salud, ya que constituyen la segunda causa de muerte en el mundo, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en la tercera edad.

Las médicos pueden realizar una craneotomía para “tapar” la arteria.

Un accidente cerebrovascular (ACV) presenta dos formas específicas: el ictus isquémico o infarto cerebral, caracterizado por la disminución anormal, brusca y sustancial del flujo sanguíneo en el sistema circulatorio cerebral debido a una embolia o a una trombosis. Y el ictus hemorrágico o derrame cerebral, provocado por la rotura de un vaso sanguíneo encefálico por un pico de tensión arterial o por la ruptura de un aneursima.

Con frecuencia se producen numerosos cuadros de ACV de baja intensidad y corta duración, que pasan inadvertidos y poseen síntomas que pueden constituir alertas tempranas de una patología mayor subyacente.

El aneurisma cerebral no suele manifestar síntomas en las etapas tempranas de su desarrollo, y sólo produce signos perceptibles si ha alcanzado un tamaño considerable que afecta a los tejidos circundantes, se ha iniciado un sangrado incipiente que prenuncia su ruptura o bien, se ha producido el estallido que provoca la hemorragia endocraneal.

Es muy improbable identificar la existencia de un aneurisma cerebral que no esté roto -excepto que su tamaño sea considerablemente grande- porque su presencia pasa desapercibida ya que carece de manifestaciones perceptibles y de síntomas de advertencia en los estudios clínicos convencionales.
El aneurisma cerebral, durante su desarrollo no necesariamente provoca síntomas y sólo se descubre luego de su ruptura o por azar durante exámenes de diagnóstico realizados por otros trastornos, como tomografías computadorizadas (TAC), imágenes por resonancia magnética (IRM), o angiografías.
La mayoría de los aneurismas cerebrales no muestra ningún tipo de síntomas, uno que crece constantemente puede provocar síntomas al comprimir nervios y tejidos cercanos; de presentarse, estos síntomas comprenden: dolor por encima y detrás de los ojos, entumecimiento, debilidad o parálisis de un lado de la cara, pupilas dilatadas, cambios en la visión, fatiga, disminuciones en la percepción, pérdida de equilibrio, problemas en el habla, falta de coordinación motriz, entre otras. Cuando se revienta una aneurisma puede causar muerte instantánea.
De acuerdo con la severidad de la hemorragia que se produce luego de la ruptura, los casos se ordenan en grados que van: desde la ausencia total de signos -supervivencia del 70 por ciento-, la aparición de dolores de cabeza intensos, rigidez en la nuca y déficits neurológicos menores -supervivencia inferior al 50 por ciento- la presencia de hemiplejias, con caída en coma profundo -supervivencia de menos del 10 por ciento-, hasta la muerte instantánea.

2019-09-13T17:25:00.000+03:00
Fuente: periodicolavoz.com.mx

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